Relato: inútil bastardo


Como ya es sabido por propia experiencia, no todos los esclavos valen para todo, hay ciertos animales que nos cubren ciertas necesidades y otros que lo hacen en otras…o al menos intentamos que así sea….
Un buen día, una amiga mía me dio la solución a mis problemas de suciedad en mis botas… ¡¡¡el felpudo humano!!! con tanto ganado suelto que hay por ahí, ¿porque no iba yo a poder disponer de un macho inferior, que se ocupase exclusivamente de abrillantar mis botas?
Dicho y hecho, decidí adquirir un esclavo cuya misión exclusiva sería la de mantener mi calzado, y en especial mis botas de montar brillantes, ya que tengo por costumbre a diario dedicarme a la doma y monta de esclavos-caballo, y no puedo consentir tener mis botas llenas del sudor de estos machos inferiores.
El problema vino, cuando descubrí que mi felpudo humano o lame botas, no cumplía con MIS expectativas … conseguir de un inútil bastardo español, cuya exclusiva misión es la de abrillantar mis botas, que lo haga de manera eficiente, y que no tenga Yo que estar diciéndole, por donde tiene que lamer, o como tiene que colocarse para obtener el mayor rendimiento de él, es otra cosa muy distinta…
Entro en casa y lo primero que me encuentro es a mi esclavo tumbado y holgazaneando, y yo…. ¡con mis botas sucias!… Le ordeno inmediatamente que se arrodille ante mi, y comienzo a darle una buena mano de bofetadas en su cara de idiota, para ver si de esta forma, consigo activar su única neurona….
Una vez parece que ya esta concentrado en sus tareas, me armo de paciencia y le indico por donde quiero que empiece a lamer mis botas…
Sentada le observo con incredulidad la enorme torpeza con la que desempeña una tarea tan sumamente fácil y asequible para cualquier animal…sacar su lengua y frotarla por mis botas una y otra vez, para retirar la suciedad que hay en ellas, y eso, que le voy facilitando su tarea, colocado mis botas de manera que pueda acceder a todos los lugares…
Me desespero de ver como este macho inferior no es capaz de lustrar debidamente mis botas, y procedo a ayudarle pisando su estúpida cabeza con mi bota derecha, para que no separe su puta lengua de mi bota izquierda…
Una vez me he cansado de aguantar tanta falta de respeto, me levanto de la silla y le piso la cabeza con mi bota, ya que veo que las bofetadas no le hicieron efecto, espero que mi pie si lo haga… le ordeno abrir su estúpida boca y que saque su lengua, mientras froto la suela de mis botas sobre ella, intentando sacar algo de provecho del Inútil bastardo….
Una vez que me doy por vencida, veo que la única solución útil para dar salida a este animal sin valor alguno, es venderlo para ser azotado, atado a un poste de castigo…